Publicidad

Publicidad

  • Sábado, 15 de Febrero de 2020 - 13:48

    EL VINO EN EL ESPEJO

    Por Sara González, sumiller, formadora y propietaria de La Garnacha de Sara

    Estos días, Barcelona ha ofrecido un sinfín de actividades vinícolas que ha hecho que, al que más y al que menos que esto del vino le muerda en la tripa, nos hayamos trasladado a la ciudad condal.

    Yo acudí a Vella Terra, la feria de vino natural probablemente más importante en estas latitudes y que se ha afianzado por derecho tras muchas ediciones. Hace no tanto tiempo, los "raw wines" y sus productores se dejaban ver como una tendencia casual, como un apéndice perrofláutico de los llamados vinos de verdad, los de siempre, y sus reuniones eran en espacios pequeños, alejados del foco mediático, un Libertad 8 de los vinos para minorías sensibles e intensas... vamos, un concierto de Marwan pero con botellas. 

    Cierto que en el vino natural hay postureo instagramable, luces y acción, chicos guapos con moño que al servirte te dicen "puro zumo de uva y nada más" (y tú levantas una ceja y no haces más preguntas, ¡salud chaval!), pero también es el clamor del consumidor de vino 2.1, como grito y reivindicación de un conjunto, ya no de demandantes de vinos menos intervenidos y conectados con lo que consumen y en qué porcentajes, sino adscrito a una necesidad irreprochable y casi ineludible de acercarse a la tierra, a lo auténtico, a la alternativa natural como una exclamación subversiva frente a fondos de inversión que compran territorio, como un codo a codo junto a tractores frente a los ayuntamientos, junto a alternativas de vida en el medio rural y frente a inmunidades suprimidas y carcinomas alimentados por el estrés y los químicos de nuestros alimentos. 

    Las distribuidoras más avezadas lo saben, buscan incorporar estas referencias a su porfolio y apuesto a que hace cinco años ni siquiera se lo planteaban, pero grandes bodegas han apostado firme por la reconversión de sus viñedos y la recuperación de elaboraciones ancestrales, es indudable que este mercado será creciente. 

    Hace algunos años, mi artículo sobre Pet-Nat o la cata de vinos naturales de Castilla y León fueron casi testimoniales, hoy las imperfecciones y evoluciones negativas que por antonomasia se le han adjudicado a estos vinos sabemos que son prejuiciosas, cuántos vinos tradicionales no hemos tirado por el fregadero. Legislación más clara y declaración de componentes es el futuro para afianzar cada vez más las raíces unas elaboraciones que trascienden lo comercial en muchos casos, buscan conectarnos con la naturaleza del territorio y con la nuestra propia, habrá que escuchar.

Publicidad

Sara González

Sumiller, formadora y propietaria de La Garnacha de Sara

Sumiller, formadora y propietaria de La Garnacha de Sara

Publicidad

Publicidad

Publicidad

La encuesta del día

¿Crees que las superficies alimenticias se han aprovechado en la crisis sanitaria para subir los precios?

  • Bastante
  • No
  • Ns/Nc

4563 Votos contabilizados

Publicidad

Publicidad

Publicidad

Colaborador

Publicidad

Publicidad