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  • 03/03/2021 - 11:49  

    Kale: el superalimento que viene del frío

    José María Ayaso

    En el momento de escribir este artículo sobre el Kale, la verdura que proponemos para nuestra sección del RecoMercado de esta semana, es imposible que no se nos venga a la memoria una frase de la famosísima zarzuela, ‘La verbena de la Paloma’, en la escena en que los personajes de don Hilarión y don Sebastián comentaban entre sí, aquello de: “hoy las ciencias avanzan que es una barbaridad”.

    Hasta hace nada de tiempo el Kale era esa gran desconocida. Sin embargo, ha pasado como un relámpago verde, de ser una planta utilizada para dar de comer a los animales, a tener su día en el calendario de celebraciones de los Estados Unidos de América donde, el primer miércoles de cada mes de octubre se celebra el National Kale Day. Y es que, las ciencias que avanzan que es una barbaridad, han descubierto que nutricionalmente esta planta es todo un prodigio de la naturaleza.

    KALE-INT

    Pero descubramos un poco más sobre el Kale. Botánicamente pertenece a la misma familia que la coliflor, la col, el repollo, el brócoli o las coles de Bruselas. Originariamente su cultivo se inició en las costas del oeste y del sur de Europa para luego extenderse, primero por el resto del Viejo Continente y posteriormente por los Estados Unidos y Japón.

    Conocida también como col rizada, el aspecto de sus hojas en cuyos extremos se forman una especie de volantes, y su color verde oscuro, que en ocasiones puede alcanzar una tonalidad casi púrpura, otorgan a esta berza un aspecto llamativo e inconfundible.

    Su cultivo admite cualquier tipo de huerto, incluso los urbanos, siempre y cuando el clima le aporte el frío y la humedad que necesita, puesto que no soporta ni las altas temperaturas ni las sequías. Por eso prefiere las zonas norte y centro de nuestro país y resiste bien los inviernos con heladas y escarchas de las zonas de montaña.

    Los requisitos para el cultivo son bastante sencillos y sus primeros resultados bastante rápidos, pues empieza a germinar a los 7 días de haberla plantado. El suelo deberá ser abundante en materia orgánica y nitrógeno, y mantenerse bastante húmedo hasta que la planta se haya arraigado del todo. Para que se desarrolle convenientemente, cuando el Kale alcance los 20 centímetros de altura deberá trasplantarse a un recipiente de 25 litros como mínimo.

    La recolección de esta planta que llega a alcanzar los 40 centímetros de altura, es muy peculiar: pasados por lo menos 3 meses de haber sido trasplantada o, a los 4 de haberla sembrado, sus hojas, que crecen rodeando el tronco, se cosecharán una a una. Para conseguir que nos aporten el mejor sabor, lo ideal es que la recolección se lleve a cabo en los meses de más frío, es decir, de noviembre a marzo.

    Y es precisamente su sabor especial lo que hace que sus posibilidades en la cocina sean amplísimas y combine a la perfección con la mayoría de los alimentos. Pero lo que sin duda convierte al Kale en una maravilla de la gastronomía, es su amplísimo abanico de componentes nutricionales que lo convierten, no sólo en un superalimento, sino en uno de los ingredientes indispensables para la elaboración de platos de lo más completos y saludables.

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