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  • 22/07/2020 - 08:15  

    Las mieles canarias a la palestra

    Las bondades de nuestro clima, la enorme variedad de especies botánicas y la abnegada labor de nuestros apicultores, llevan hoy al RecoMercado, a la miel canaria.

    La apicultura de las Islas Canarias es desde hace siglos, una actividad puramente artesanal que muchas familias han llevado a cabo para el consumo propio y como complemento a sus ingresos.

    Gracias a las bondades del clima y a la enorme variedad de especies botánicas, las mieles producidas en nuestro archipiélago son de excelente calidad, debido, entre otras cosas, a la presencia de gran cantidad de endemismos que dan como resultado mieles multiflorales de extraordinario sabor, cada una de ellas con sus especiales características según estén recogidas en las costas, en los montes o en las cumbres.

    Las especies florales favoritas de la abeja negra canaria se encuentran en algunos árboles frutales como el almendro, el ciruelo, el cerezo, el manzano, los cítricos, melocotoneros, mangos, aguacates, nísperos, albaricoques, castaños, algunos arbustos aromáticos como el romero, la lavanda, el tomillo, el orégano, y la salvia, y por supuesto las especies endémicas más características de las islas, como las distintas variedades de verol, tajinaste o, de flor de mayo.

    En Gran Canaria existen alrededor de 12.000 colmenas que están a cargo de algo más de trescientos apicultores. Puesto que la producción de miel está muy ligada al clima, la recolección difiere cada año en función de las precipitaciones. Pero en general, el término medio de la producción insular grancanaria gira en torno a los 90.000 kilos de miel, cuya procedencia local está garantizada por el Cabildo de Gran Canaria mediante la Marca de Garantía Gran Canaria Calidad.

     Las mieles de Tenerife encierran todo un mundo de tradición y arraigo popular a lo que se añaden el aroma y el sabor de los paisajes de la isla picuda. Desde la exuberancia del Valle de La Orotava, hasta la explosión de las Retamas de Las Cañadas del Teide, pasando por sus montes y medianías; crecen brezos, castaños, tajinastes, escobones y un sinfín de otras especies vegetales.

    En Tenerife hay censados más de seiscientos apicultores, cuyo trabajo y dedicación se ha transmitido por tradición familiar. Cuentan con explotaciones de pequeño tamaño donde producen unas mieles artesanales de gran calidad. Gracias a su esmerada labor y manejo han mantenido intactos todo el sabor, el aroma y las propiedades naturales, convirtiendo su consumo en un auténtico y peculiar deleite gastronómico.

    Desde el 10 de abril de 2012, fecha en que se aprobó la protección nacional transitoria, las mieles producidas en la Isla ya han venido comercializándose bajo la certificación, y con la imagen de la D.O.P. "Miel de Tenerife".

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