Gallega

Ribera del Río Miño

Dejémonos de boberías: si hay un restaurante en Gran Canaria donde sabes que vas a comer siempre bien, ése es, sín duda, el Ribera del Río Miño, un referente de la cocina de producto, y ¡claro! el buen producto hay que pagarlo.

Es ese tipo de negocio elegante donde te encuentras a todo el mundo de cierto nivel, aunque tampoco hay que volverse locos y gastar un dineral para dejarse ver por su animada barra: basta con pedir un par de cervezas y el plato del día (los miércoles el cocido madrileño es espectacular en calidad y cantidad), y la cuenta no superará los 30 euros que, aunque no es para ir todos los días si se tiene una economía del montón, tampoco es prohibitivo).

Su equipo de profesionales es extraordinario, ese tipo de camarero que se acuerda de quién eres y de qué sueles beber, por no hablar de dos puntales de la restauración de la capital: Tero Afonso y Lavinia Cardoso.

Cuando voy a Ribera de Rio Miño siempre me pasa lo mismo: al entrar busco con los ojos al gran don Rafael Pulido, ya fallecido, pero cuya esencia y brillantez siguen impregnando las paredes de un negocio que construyó con la ilusión de los verdaderamente grandes. Él, que siempre pasaba por todas las mesas para asegurarse de que su clientela estaba a gusto, dejó su inconfundible sello en cada rincón de este negocio que ahora dirige su sobrino, Miguel Pulido.

La carta es una sinfonía de pescados, carnes y mariscos de primer nivel, deliciosos arroces y recetas con un denominador común: es lo mejorcito que se encuentra en el mercado. Personalmente, les recomiendo la riquísima lubina a la sal, todo un clásico (yo lapido con papas sancochadas y un poco de salsa tártara a parte), aunque también me vuelve loca el lenguado menier (le agradezco a Tero que solo me lo ofrezca si el lenguado es de esos que tienen la carne dura y firme, blanquísima, vamos, recién sacado del agua) y al finalizar la comida, me encanta un postre que aquí bordan: las fresas fambeadas con naranja y helado de vainilla, un pecado en el que estoy dispuesta a caer las veces que haga falta.

El local es amplio y muy cómodo, con dos reservados discretos donde poder mantener todo tipo de reuniones y una barra que está llena a diario. Un detalle que me encanta de Ribera del Rio Miño es que, según te sientas, te ponen como aperitivo un potito de caldo gallego que asienta las madres y te reconforta el alma.

Además del fresquisimo género ofertado en la carta, a diario ofrecen el plato del día, entre los que no faltan uno de los mejores cocidos madrileños que se preparan en Gran Canaria, la cazuela de fideos con almejas, y recetas tradicionalrd que van cambiando según el mercado y la estación.

Cuenta con tíquets de cortesía en el aparcamiento que hay justo al lado.

El precio medio: 45/50 € por persona.

Lunes
13:00–16:30 20:00–0:30
Martes
13:00–16:30 20:00–0:30
Miércoles
13:00–16:30 20:00–0:30
Jueves
13:00–16:30 20:00–0:30
Viernes
13:00–16:30 20:00–0:30
Sábado
13:00–16:30 20:00–0:30
Domingo
13:00–16:30 20:00–0:30

81 personas han visto este restaurante

Galería

Mapa