Canaria

Bar El Campesino, Ca'Colacho

Para el viajero que esté en Gran Canaria y quiera experimentar de primera mano qué y dónde comemos los canarios cuando queremos darnos un homenaje de platos autóctonos a muy buen precio, aquí tienen una sugerencia que no les dejará indiferente: El Campesino, más conocido por los lugareños como Ca’ Colacho, un típico restaurancito situado en una recóndita cuesta en Montequemado, en Marzagán, a unos 20 minutos de la capital grancanaria, donde podrán vivir una interesante experiencia gastronómica cien por cien canaria.

Lo bueno de Colacho –así llamamos a su dueño, Nicolás Jesús Rodríguez Espino, un hombre muy querido y respetado por su fiel clientela-, es la sensación de haber llegado a un sitio diferente e irrepetible.

Pero lo mejor empieza una vez conseguida la mesa y los platos de recetas caseras empiezan a aparecer en raciones abundantes y humeantes: sus papas fritas de agricultores de la zona son espectaculares, rociadas con sal gorda y una picada de ajo y perejil que les dan un sabor inconfundible, sus tomates canarios aliñados con aguacates de Mogán también son un clásico, así como sus chipirones a la plancha y sus costillitas de cochino canario a la brasa con pimientos asados.

Si hace ‘pelete’, -como decimos aquí cuando el frío aprieta-, tienen platos de cuchara riquísimos como la garbanzada y la fabada, ambas ‘apotajaditas’ (espesas para el peninsular), y con su chorizo, morcilla y carne de cochino. La carne de cabra, de conejo, el salteado de champi gambas, las papas arrugadas, las vueltas y los chorizos parrilleros también son una elección perfecta.

Ya les advierto que solo abren de jueves a domingo y recomiendo hacer reserva, excepto domingo, que atienden por estricto orden de llegada, y es que el lugar tiene una calidad y unos precios tan estupendos que siempre está a rebosar. Pero ahí radica la magia de este sitio: esperar en la barra con un botellín de cerveza o una copa de vino dulzón de la tierra y la primera ración de papitas fritas, y escuchar las divertidas conversaciones que Colacho, el propietario, y sus clientes tienen hasta que te dan mesa.

Lo de Ca’ Colacho y el cliente suele ser amor a primera vista, al menos así me ocurrió a mi cuando Ciro Miró, que hacía de mi hijo en la serie canaria La Revoltosa, me llevó hace años allí a tomar un enyesque. Y es que Colacho es ese gran amigo que todo el mundo desearía tener, esa persona que es la bondad y la nobleza personificada y que yo adoro.

De hecho, son asíduos desde los jugadores de la Unión Deportiva y el Granca (los equipos de fútbol y baloncesto de Gran Canaria), hasta familias de todo tipo y condición social a los que nos une el valor de la amistad y la pasión por la buena mesa.

El figón data del siglo pasado, cuando el abuelo de Colacho abrió la típica tiendecita de aceite y vinagre, punto de reunión de la gente del pueblo, desde donde iban a los bailes de Taifas. “Mi padre montó aquí una barbería, y luego un bodegón, así que el local era el punto de encuentro de todo el pueblo. Yo era aún muy niño cuando empecé a echar una mano en el negocio, fíjate que me ponían cajas de madera para que me subiera y llegara a la barra –recuerda Colacho-“. Fue en 1994 cuando el local se convirtió en lo que es hoy, y desde entonces abre de jueves a domingo, con seis empleados que son como de la familia, y que no paran de cocinar y de abastecer de ricos platos a las mesas llenas.

Y mira que impresiona un bochinche lleno de gente devorando platos rebosantes de carne a la brasa, pimientos asados, papas fritas y vino de la tierra con un toque dulzón muy característico. Lo mejor de todo, después de la eficacia y el cariño con el que Colacho y sus chicos tratan al visitante, es el precio, que una familia entera puede quedarse saciada y satisfecha de platos riquísimos por menos de 15 euros por barba.

Mención especial merecen los postres caseros, desde flan hasta tarta de chocolate o mus de gofio, todo un clásico que merece la pena disfrutar.

El bochinche tiene un ‘hermano pequeño’ en Las Palmas de Gran Canaria, en la calle Juan Manuel Durán 30, con idéntica carta, pero claro, el ambiente campero y rústico de Montequemado sólo se puede experimentar en el local original, entre cuestas, carretera de gravilla y una preciosa ermita que parece bendecir a Colacho y sus visitantes.

Montequemado, 43, MARZAGÁN. GRAN CANARIA

928 71 36 28

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